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jueves, 19 de febrero de 2015

Redes Sociales: Tres lecciones del Sapripost

Las redes sociales. Esas herramientas útiles, que a veces nos ayudan a proyectar nuestra marca de maneras extraordinarias y a veces nos conducen a crisis profundas. 

Esta semana es el Deportivo Saprissa el que debe enfrentar fuertes críticas por una de sus publicaciones. 

Pero ¿ qué podemos aprender de esta situación? 

Yo he podido extraer tres lecciones sencillas. 


1. Un DirCom no puede ser un fan. 

Quién ostente el cargo de Director de Comunicación de una empresa, organización o institución gubernamental no puede ser un fan, un hincha. Simplemente no. ¿ Por qué? porque pierde su visión estratégica y únicamente logra ver a través del color de sus propios lentes, en este caso morados. Eso no quiere decir que no sea leal, por supuesto que la lealtad es un valor fundamental en un profesional. Pero no es lo mismo ser leal y tener la camiseta puesta que ser un fanático que no es capaz de medir las reacciones que cualquier acción de comunicación de la organización que representa pueden generar y las consecuencias que puedan tener. Esa "pasión ciega" le resta habilidad para considerar la conveniencia o no de difundir el mensaje. Aplica para muchos campos, no solo en el fútbol, especialmente en el político.

2. Hay cosas que no se delegan 

Las exigencias de comunicación actuales son sumamente altas. Los medios diversos y todos demandan información, y la quieren ya. Nuestras organizaciones la demandan a lo interno, y ya. Y nosotros queremos estar presentes en la mayor cantidad de escenarios posibles, y ya.  Por eso dichosamente se cuenta con asesorías externas que se constituyen en un brazo derecho del DirCom para ser eficaz en el trabajo. No obstante, a pesar de lo bien que estas empresas nos puedan prestar el servicio no debemos delegar todo, menos aquello que nos expone públicamente. La supervisión no se delega y corresponde al estratega de la organización ofrecer lineamientos generales, definir las pautas y revisar el "borrador" del mensaje cuando aún hay tiempo para evitar un sinsabor. 


3. Nuestras disculpas deben ser creíbles. 

Pero si de todas formas y a pesar de nuestros esfuerzos algo fuera de nuestro control provocara una desafortunada publicación debemos pedir disculpas, claro. Pero estas deben ser creíbles. No debemos trasladar nuestra responsabilidad a terceros porque esto debilita nuestra credibilidad. No debemos disculparnos con excusas que no se sostienen porque profundizamos la herida, o bien, perdemos credibilidad.  También se presentan situaciones en las que es evidente la responsabilidad de un tercero y debe decirse, pero cuando este tercero está subordinado a nuestra supervisión, no es válido ni ético culparlo. 

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