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lunes, 7 de abril de 2014

Ganó comunicando con habilidad – 9 buenas prácticas del Presidente

Sería excesivamente simplista reducir el triunfo de Luis Guillermo Solís, Presidente Electo de Costa Rica,  a sus habilidades de comunicador , pero me atrevo a asegurar que estas le dieron la mayor ventaja en la contienda.

¿ Cuáles fueron ?

1.     Hábil escucha. Y no solo las palabras. La escucha activa no es
solo poner atención a las palabras o mensajes emitidos por otros. No es solo prestar atención mirando a los ojos, no es solo detenerse y expresar con sus gestos que le interesa lo que el otro quiere decir.  Es, también, “escuchar” las coyunturas, los tiempos, emociones y hacer una apropiada interpretación de las mismas.


2.     Capacidad de improvisación: Nunca nadie improvisa en la literalidad de la palabra. La improvisación planificada es la capacidad de estructurar con lógica las ideas que ya se han procesado y expresarlas con claridad en un momento en que aparentemente no se espera hacerlo, o ante una pregunta inesperada.

3.     Tono de voz amigable al oído: Ni tan alto que asustara, ni tan bajo que no se escuchara. “Sereno” dijo una ciudadana al ser entrevistada sobre su preferencia por Solís. El tono de voz en los procesos de comunicación tiene una importancia de un 33% en contraste con el 7% que tienen las palabras.

4.     Empatía: Un buen comunicador debe inspirar a la gente, debe tener algo que sea digno de admirar, pero no debe ser tan elevado que se torne inalcanzable.



5.     Gestualidad acorde con sus palabras: Tuvo coherencia entre sus palabras y sus gestos.  Esa coherencia produce credibilidad.  Las poses aprendidas no son buena consejeras, la hipocresía menos. Alguien podría lograr que le crean interpretando sin ser,  pero no podrá fingir permanentemente, y la desilusión generada en su público será traumática. La mejor interpretación es la que uno puede hacer de uno mismo: naturalidad.



6.     Fuerte uso de lo simbólico:  Las imágenes se procesan 60 mil veces más rápido que los textos. Uno de sus grandes éxitos o los de su equipo fue el hábil manejo de su imagen. Siempre enérgica, cercana, oportuna y evocadora.

7.     Asertividad: Siempre amable, pero firme.  Condescendiente pero no blandengue.  La asertividad tiene como principio fundamental el respeto. Respeto a los demás, pero me respeto a mi mismo. Digo lo que pienso sin descalificar al otro, ni sentir la necesidad de reservarme mis pensamientos, de disminuirme  para adaptarme a lo que piensa todo el mundo, o algún grupo en particular. 




8.     Uso de emociones. Uno de los errores más grandes que se cometen en empresas y política es imaginar que las personas son solo razón, o solo emoción. Como seres integrales no podemos obviar elementos fundamentales de nuestra esencia. La evocación de la alegría surtió efecto.


9.     Mensaje creíble: Todas esas cualidades sin un mensaje de fondo, elaborado con cuidado y  fuerte desde el punto de vista intelectual y moral, no habría servido de nada.  Un hábil comunicador sin contenido, despierta emociones, pero no pasa de ser un actor.

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